
Desde EL BARCO DE AVILA (Junciana) Buenaventura Garcia

Lo primero que llama la atención en la obra pictórica de Ventura es su decidida vertiente social, añadiendo a los motivos elegidos un tratamiento de color intenso con marcadas formas que resaltan la fuerza expresiva del mensaje implícito. Solo profundizando en ellas ya se averigua que el autor no ha hecho su elección por una tendencia o moda sino por un sentimiento profundo de reivindicación personal, una reacción atávica contra las injusticias sociales. Y cuando además el artista el que comenta su obra la evidencia se confirma, hablamos de una persona que pinta como modo de expresión que libera profundas sensaciones hundidas en el tiempo y en el devenir de su vida.

Una pincelada más que ayuda a conectar la pintura con el creador es cuando contemplas su Cervantes y La Modernidad, del que dice: "surgió una noche como un relámpago". Descubrimos ironía, casi surrealismo, no exento de calculada controversia, y sin duda una conexión vital con D. Quijote, idealista y luchador muchas veces de causas perdidas pero ganadas en su universo propio, quizás porque en Ventura también se alberga un Sancho conectado con la tierra, con la sabiduría popular y con muchas conversaciones de bar y taberna donde se rinde homenaje a la amistad y a la vida. Y esa dualidad, entre la tragedia y el sueño, entre la dura realidad vivida y la esperanza por un mundo más justo, entre la huida y el encuentro se nota en cada trazo, en cada obra, en cada pincelada de alguien que representan y auna a partes iguales ambos personajes que tan bien describió D. Miguel.
Gorgonio Sanjuán



Ávila reclama el nombre de "Estación Ávila - Teresa de Ávila" para su estación de tren.



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