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title: "El Tiétar se pone las botas"
article_type: "Article"
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date_published: "2026-02-25T20:22:00+01:00"
date_modified: "2026-02-25T20:28:20+01:00"
tags:
  - "Arenas de San Pedro"
  - "CASAVIEJA"
  - "Embalse del Rosarito"
  - "Guisando"
  - "Iglesuela"
  - "Río Tiétar"
  - "Roque Robledo"
author_name: "Roque Robledo"
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# El Tiétar se pone las botas

El Tiétar, que en el Valle es más que un río —es un carácter—, ha arrancado 2026 con  
esa alegría seria que trae el agua cuando viene de verdad: monte contento, gargantas con  
voz, caminos con barro y vecinos asomados a los puentes “a ver qué tal baja”. Ha  
habido avisos, fotos en WhatsApp y el comentario inevitable de “madre mía, cómo  
viene”. Y sí: viene fuerte. Pero conviene ponerle marco, que el agua es generosa y  
también es muy dada al malentendido.  
(Datos hasta el 17 de febrero, a partir de estaciones de lluvia y lecturas hidrológicas  
oficiales. Las cifras varían según el punto exacto de medición, pero el dibujo general es  
claro.)  
En la cabecera, donde el Tiétar todavía es promesa, enero dejó números de los que  
empapan la memoria. En Guisando se registraron 340,4 mm solo ese mes; en Arenas de  
San Pedro, 299,7 mm. Y si sumamos la primera mitad de febrero —borrascas  
encadenadas, días de paraguas y ratos de chaparrón serio— el acumulado en zonas altas  
se mueve en torno a 400–500 mm.  
Lo importante no es solo el total, sino la persistencia: muchos días mojados y varios  
episodios intensos. Eso, en un valle como el nuestro, es el equivalente hidrológico a  
poner la cafetera en modo industrial: el río se despierta y no se calla.  
(Para orientarnos sin bata blanca: “mm” es lluvia acumulada; “m³/s” es el agua que  
pasa cada segundo; “hm³” es volumen embalsado —millones de metros cúbicos.)  
Bajando al Puente Viejo, ese paso bonito entre Casavieja (Ávila) y La Iglesuela del  
Tiétar (Toledo), el Tiétar ha ofrecido estos días su espectáculo clásico: corriente viva,  
orillas tensas, troncos que pasan como si tuvieran prisa y un rumor grave que te hace  
hablar un poco más bajo sin saber por qué.

![222WhatsApp Image 2026-02-18 at 17.22.12](/download/multimedia.normal.96591fc9af8817b2.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

En los picos, las lecturas han rondado 40–60 m³/s. No son “estimaciones”: son valores  
de estaciones y partes que miden el pulso real del cauce. Es una crecida que impresiona,  
sí, y que invita a mirar con respeto, no a jugar a la aventura cerca de una orilla  
reblandecida.  
Luego está el embalse del Rosarito, que en estos episodios hace de adulto responsable:  
traga agua cuando sobra y suelta lo justo cuando conviene. Este febrero ha tocado abrir  
compuertas para mantener niveles seguros.  
El episodio dejó un pico de desembalse de 446 m³/s alrededor del 5 de febrero.  
Después el caudal liberado fue bajando; el 16 de febrero se movía en torno a 60–61  
m³/s. Y el día 17 el embalse ya estaba aproximadamente al 75% de su capacidad (82  
hm³), es decir, cerca de 61,5 hm³.  
Dicho sin tecnicismos: Rosarito está haciendo lo que tiene que hacer para que el agua  
llegue con orden, no con golpe.  
¿Mucho? Sí. ¿Para Guinness? No.Aquí conviene sacar la hemeroteca de la alacena,  
no para competir, sino para entender. El Tiétar ha vivido inviernos más bravos,  
con lluvias mayores en sierra y avenidas que dejaron a la gente mirando el agua  
con otra cara. Este 2026 está siendo un muy buen año húmedo, de los que alegran la  
tierra, pero sin señales claras de estar en la liga de las crecidas que se cuentan con  
fecha y cicatriz.  
Lo mejor de todo esto llega cuando el río afloja: recarga de acuíferos, pozos que  
respiran, suelo con fondo, embalses con margen y un valle que entra en primavera  
con el depósito lleno. Si el tiempo acompaña, lo notaremos en el campo… y también en  
esas gargantas que en verano agradecen no quedarse en anécdota.  
Así que, si este fin de semana os acercáis a ver el río, hacedlo como se hace aquí: con la  
curiosidad de siempre y la prudencia de los que saben que el agua no discute. El Tiétar  
está fuerte, sí. Pero lleva siglos practicando este oficio. Y este año, simplemente, ha  
decidido recordarnos que también sabe ser generoso.

**Roque Robledo**

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