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title: "El duelo de los árboles"
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  - "Álvaro Robledo"
  - "Festival Origin"
author_name: "Álvaro Robledo"
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category_description: "Noticias locales de la comarca del Tiétar"
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# El duelo de los árboles

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**El duelo de los árboles**

No todas las muertes tienen entierro. Algunas dejan intactas las paredes de nuestras casas y, sin embargo, nos arrebatan una parte del mundo en el que vivíamos.

Hoy, quien pasea junto al Tiétar y levanta la vista hacia la sierra la encuentra negra, del mismo color que el agua que baja por el río, cargada de ceniza. Donde antes los caminos se estrechaban bajo las copas de los árboles, ahora la mirada se pierde entre laderas heridas. El valle parece más grande y más vacío. El aire ya no huele igual. Tampoco los recuerdos.

Con las lluvias de octubre, el fuego volvió por otro camino. Las cenizas y el barro bajaron por las gargantas hasta nuestras captaciones, y varios pueblos se quedaron sin agua potable. Algunos se quedaron sin agua siquiera. Habíamos perdido el bosque, y con él se fue también la certeza más pequeña y cotidiana: la de abrir un grifo.

Hay una tristeza particular en comprender que no volveremos a ver en vida el valle tal como era hace apenas unos meses. No hemos perdido solo árboles. Hemos perdido sombras de verano, paseos de domingo, los paisajes de nuestra infancia y los rincones donde crecieron nuestros hijos. Hemos perdido también esa confianza casi infantil en que algunas cosas permanecerían siempre.

El mundo sigue girando, pero falta algo irremplazable. Y nos cuesta aceptar que seguirá girando sin ello.

El duelo necesita su tiempo, pero también un camino de regreso. Llorar no es rendirse, igual que seguir adelante no es olvidar. La propia tierra nos lo enseña: entre las cenizas, donde parecía que solo quedaba silencio, asoman ya los primeros brotes. No nos devuelven lo perdido, pero nos dicen que la vida insiste.

Para reconstruir hace falta cabeza. La tienen quienes, como Albietar, ya trabajan para que el valle vuelva a reverdecer, sabiendo que para llegar lejos hay que ir juntos. Merecen que los conozcamos, que los acompañemos y que les echemos una mano. Recuperar la tierra, sostener a quienes la habitan y rehacer los vínculos que el fuego no pudo apagar es tarea de todos.

Pero también hace falta corazón, y el corazón necesita encuentros. Nuestros pueblos necesitan sus liturgias: celebraciones, abrazos, promesas compartidas. Necesitan reunirse no para fingir que nada ha pasado, sino precisamente porque ha pasado. El festival Origin, este sábado 17 de octubre, es una de esas liturgias: un día para que los vecinos nos juntemos en fiesta y en encuentro, y para que vuelva la música a la plaza. No es una traición a lo perdido, sino un homenaje a todo lo que amamos. Y que no sea el último: el valle necesitará muchos más días así.

El valle que conocimos no volverá a ser el mismo. Nosotros tampoco.

Pero seguimos aquí. Juntos. Vivos.

***Álvaro Robledo.***

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