---
canonical_url: "https://eldiariodeltietar.com/contenido/1040/incienso-invierno"
title: "Incienso, Invierno"
article_type: "Article"
main_image: "https://eldiariodeltietar.com/download/multimedia.normal.ba45a5412a0d86f8.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp"
date_published: "2026-08-07T15:32:00+02:00"
date_modified: "2026-08-07T16:32:04+02:00"
author_name: "Sergio Pérez Sánchez"
---

# Incienso, Invierno

![1000055660](/download/multimedia.normal.b7808c8cb815d0a1.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Es julio y hay niebla; la carretera navega entre los pinos aún humeantes,  
tocones (algunos aún con llamas) levantan un humo que con el fresco de la  
mañana apenas despega del suelo.  
El fondo del valle cubierto de una fina niebla que inunda todo. Algún coche  
despistado, los demás servicios de emergencias, BRIF, bomberos...  
Silencio, los pueblos aún despiertan a los pocos que ya han regresado después  
de la evacuación por el incendio.  
Alguna casa al borde de la carretera parece que no está muy afectada, viejos  
pajares sí, alguna nave también. Los tejados caídos, las paredes de piedra en  
pie, como estos viejos pueblos; las casas salvadas pero la sierra abrasada;  
cuanto más alzas la mirada más consciente eres de la catástrofe.  
Ha pasado una semana y aún los rescoldos humeantes recuerdan la fuerza del  
incendio. Camino de la Presa las praderas en donde de niños hacíamos nuestra  
cabaña, nuestras aventuras trepando los bloques de piedra, ahora humean,  
algunos árboles ya los han cortado, el paisaje es negro.

El olor a brasa e incienso lo inunda todo. Como en una catedral gótica, oscura la  
piedra, intenso el olor, silencio.  
Algunos oasis verdes: la casa forestal, las fuentes; miras a la sierra buscando  
un resquicio verde, algo que se haya salvado, el Collado quizá, algún castaño  
confías.  
Es invierno en la Fuente Helecha, apenas dos coches que aparcan, miran y se  
van. Por encima de los pinos el sol se oculta tras la montaña. Hoy debería estar  
lleno el quiosco, la piscina, el camping; miras el atardecer desde la pradera, no  
hay nadie, solo tú y tu mirada.  
...  
Es pronto por la mañana, el olor a humo entra por la ventana abierta. El sol aún  
no despunta por el fondo del valle, el perfil de la sierra dibujado sobre el  
horizonte. El huerto frente a mi terraza es el único espacio verde frente a mí.  
Las montañas empiezan a mostrar los zarpazos negros del incendio, trazos  
negros sobre un lienzo marrón. El sonido de los pájaros te recuerda que la  
rueda sigue rodando a pesar de todo, los gallos despiertan, el reloj marca la  
hora.  
Ayer leí que nuestros abuelos conocieron otro bosque aquí: robles, castaños,  
menos pinos. Un bosque más resiliente, más adaptado a los incendios, ¿será  
esto una nueva lección de nuestros mayores? ¿Aprenderemos esta vez?  
Los más viejos lloran aún conscientes de que no volverán a ver su paisaje igual,  
los más jóvenes confían en que el paso del tiempo les dará otra oportunidad;

yo, que no soy joven ya ni viejo aún, quizá haya encontrado al fin el sentido de la  
vida, el propósito que me trajo aquí.

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
